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¿ACEPTAR LA PEDOFILIA?

Teguayco Pinto Cejas es un periodista canario especializado en ciencia que escribe en Eldiario.es y El Español. Hace pocos días publicaba en el diario que dirige Pedro J.Ramírez un polémico artículo titulado “Aceptemos al pedófilo para que no abuse de niños”El texto sostiene que “la marginación de los pedófilos es un factor de riesgo para que se conviertan en pederastas”, de modo que “reducir su estigmatización podría disminuir los abusos a menores”. El autor reivindica un estudio en el que se advierte “que la marginación y la estigmatización de los pedófilos que nunca han abusado de un menor podría ser un factor de riesgo para que lo acaben haciendo”.

Explica el periodista que durante la última década han surgido varias de plataformas de pedófilos “que se han comprometido a resistir sus sentimientos sexuales”, e incluso que en algunos países se han desarrollado programas de prevención y tratamiento para los pedófilos. De modo que si estos adquieren un compromiso con la sociedad, el de no abusar de los niños, la sociedad debería adquirir un compromiso con ellos: no rechazar al pedófilo. Tal es la lógica que se desprende del controvertido artículo. Insistir en el rechazo social, dice Teguayco Pinto, es contraproducente. Y cita de nuevo la investigación de James Cantor e Ivan McPhail: “la marginación es un factor de riesgo que puede provocar que los pedófilos terminen por abusar de un menor”.

‘No todos los pederastas son pedófilos’

El autor propone desvincular la pedofilia de la pederastia, una unión que existe en el imaginario colectivo y que, lamenta, “es el problemas a la hora de reducir el estigma hacia los pedófilos”. Se refiere de nuevo al estudio, publicado en la revista científica Current Sexual Health Reports, para explicar que “al menos la mitad de los pederastas no son pedófilos”.
 Y advierte una “confusión” de términos, tanto en los medios de comunicación como en el ámbito científico. Una circunstancia que, a su juicio, “influye no solo en la percepción que tiene la sociedad sobre la pedofilia, sino en la imagen que los pedófilos tienen de si mismos”. 

Pinto reconoce que la posición mayoritaria del mundo científico considera la pedofilia “una condición estable y que no se puede modificar” hasta el punto de que cabría establecerla como “una condición sexual en los hombres”. Y siendo esto así, los autores del estudio al que alude Pinto concluyen que la pedofilia habría de normalizarse, “tratar de que lleven una vida satisfactoria y no en cambiar la orientación básica de la persona”.

En realidad se trataría de satisfacer, al menos parcialmente, algunas de las demandas del movimiento activista pedófilo, al que ellos mismos se refieren eufemísticamente como “movimiento del amor hacia los niños”, que busca desde hace años la aceptación social de la pedofilia y la aceptación social de la atracción romántica de los adultos hacia los niños”. El movimiento pedófilo, de mayor predicamento en el centro y norte de Europa -principalmente Holanda buscaría, además de la normalización, la derogación de las leyes de edad de consentimiento sexual y la eliminación de la clasificación de la pedofilia como una parafilia por parte de la Organización Mundial de la Salud, la American Psychiatric Association (Asociación Americana de Psiquiatría) y otras instituciones reconocidas. 

 

Artículo: “En busca de la ‘aceptación social de la pedofilia” LA GACETA

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