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¿ALFIE EVANS MURIÓ O LO ASESINARON?

¿ALFIE EVANS MURIÓ O LO ASESINARON?

Es dura la pregunta pero más dura es la muerte de un infante que pudo haberse evitado pero fue provocada intencionalmente.

Bajo el argumento “es cruel, injusto e inhumano” mantener con vida al pequeño Alfie Evans, el Poder Judicial Británico, denegó su traslado al hospital Bambino Gesù (Roma) para continuar con un tratamiento alternativo.  Quizás su destino hubiera sido el mismo pero ¿No valía la pena intentarlo? ¿No es cruel acaso abandonar todo tratamiento e inducir su muerte cortándole el exigen, alimento y agua? ¿Por qué la “justicia” indujo la muerte de Alfie y no aceptó una opción alternativa?

Todo padre y madre de familia está facultado para ejercer sobre sus hijos el deber y derecho de la llamada Patria Potestad[1] que no es más que el estar a cargo del cuidado de nuestros hijos. Derecho-Deber que entraña todo el espectro de variantes y ámbitos, como educación, alimentación, prohibición de trabajo, formación de valores y principios y por supuesto el de la salud entre otros. Es tan preciado este derecho que ha sido elevado como Derecho Universal[2] creando incluso el principio del “Derecho Superior del niño” por el que, ante la disyuntiva de preferir algún derecho de un niño y el de un adulto, prevalecerá el del niño.  Principio que la Justicia de Inglaterra ignoró reiteradas veces.

Un Poder Judicial, del primer mundo, no solo despojó a los padres de Alfie de ejercer su Patria Potestad sino que les ordenó abandonar a su hijo. Y, entonces, aconteció lo que sucedería con todo niño de tan solo meses de edad sin cuidado, alimentación, agua y protección que pudieran brindarle sus padres, la muerte.  Mejor dicho lo mataron, de la misma manera que sucedería con un niño sano en las mismas condiciones de abandono.

Hoy, bajo los ambiguos derechos a la vida digna su contra parte muerte digna y auto realización en ejercicio de su libertad, absurdamente,  se admite el derecho a que un niño de 4 años pueda pedir su reasignación de sexo (Australia) pese y no obstante que el Colegio Americano de Pediatría se pronunciado que la utilización de las hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos del sexo opuesto conllevan riesgos para la salud de un niño.  Igualmente, que el Estado despoje a los niños de sus familias por ser estas “muy cristianas” (Noruega) o se opongan a la agenda del lobby LGBTI y a la ideología de género (Proyecto de ley en Canadá)

La Ideología de Género defiende estos derechos de “interpretación evolutiva”, por lo que no era de sorprender que el juez británico, Anthony Hayden (miembro del colectivo LGTB BLAGG), se pronunciara en contra que Alfie Evans sea trasladado a Italia para recibir atención médica. 

Un desprecio a la vida y a la Patria Potestad están por debajo del todo poderoso Estado quien se asume así mismo omnisapiente, más aún si le otorgamos nuestro derecho a la educación y formación de nuestros hijos con un currículo escolar impregnada de ideología de género (hoy en debate ante nuestro Poder Judicial). Permitir este currículo es permitir dejar semi abierta una puerta y una puerta semi abierta termina abriéndose por completo. Siendo así, el futuro del país está a la vista. Depende de nosotros, de la sociedad organizada que así sea o no.

En el Perú no queremos Alfies, no queremos la Ideología de Género.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Nuestro país está reconocido en el Art. 418 del Código Civil

[2] Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales  La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación de la Mujer,  La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño

 

 

 

Fernando Fernández A.  Abogado, con estudios de Maestría en Derecho Empresarial en la PUPC, en Persona Matrimonio y Familia, Diplomado en Bioética, Diplomado en Antropología de la Sexualidad en la USAT, Presidente de la Asociación Vida Viva Perú e integrante del colectivo Peruanos por la Igualdad

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