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“CAMBIO DE SEXO Y SALUD”. Dr. José López Guzmán en el Congreso de la Republica.

Desde el punto de vista científico la intervención medico-quirúrgica (hecha para adecuar las apariencias físicas externas a las tendencias psicológicas) no supera el conflicto ni recompone la armonía con el nuevo sexo, sino que parece agravar el sentido de frustración; la operación más perfecta no realiza jamás una verdadera y propia mutación de sexo. Ver: http://vidavivaperu.org/el-caso-david-reimer/

No es lícito nunca, ni siquiera cuando sea verdadero (como algunos defienden) la irreversibilidad del problema psíquico (cuando sea imposible tratar el problema psicológico de la persona que se “siente” del otro sexo). No se trata de ningún tipo de “rectificación” del sexo sino simplemente de una castración, esterilización, mutilización o privación de una verdadera función sexual que, de suyo, es totalmente sana; el problema es de orden psicológico.

Además, no hay un “cambio de sexo” propiamente dicho, pues no se cambia el sexo gonádico ni cromosómico; simplemente se introduce una nueva asintonía entre el sexo gonádico y cromosómico, por un lado, y, por otro, el psíquico y -ahora- el genital externo. No se puede considerar esta intervención como un acto terapéutico, pues se interviene sobre una parte físicamente no enferma.

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