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Chile: Denuncian ambigüedades en proyecto de ley para favorecer aborto. Que coincidencia…al igual que en Perú.

Chile: Denuncian ambigüedades en proyecto de ley para favorecer aborto.  Que coincidencia…al igual que en Perú.

“Esto abre las puertas para el aborto libre, como en Europa…”

                                                                                                                           Patricia Gonnelle

 

Desde que el aborto se constituyó en método anticonceptivo[1], sus promotores han mentido descaradamente bajo argumentos falaces y sentimentalistas[2] a fin de lograr abrir la puerta de su admisión.  Una ver abierta esta puerta no se cierra para dar entrada al aborto indiscriminado (por violación, eugenésico, inviabilidad del feto, pobreza extrema etc.) indistintamente la edad de la gestante, estado de gestación, bastando finalmente solo la voluntad y decisión de la madre.

En Chile se procura el aborto a gestantes menores de edad  ampliándoles el límite máximo para su práctica. En el caso de que se trate de una menor de 14 años, Michelle Bachelet precisó que el límite se amplía a 18 semanas “pues debemos considerar que las niñas y adolescentes muchas veces desconocen su estado”.

Ante este proyecto Patricia Gonnelle, analista política y líder pro- vida chilena, denunció recientemente que el proyecto de ley que está promoviendo el Gobierno de Michelle Bachelet contiene diversas ambigüedades que favorecerían el aborto libre en el país.

Gonnelle advirtió que “en vez de hablar de riesgo de la vida de la madre, ponen riesgo de la salud de la mujer. Cuando hay riesgo de la vida, hay riesgo de muerte.  En cambio, en caso de riesgo a la salud, no hay peligro de muerte, sino que hay algo que puede afectar la salud de la mujer”.

“Para la OMS (Organización Mundial de la Salud), la definición de salud no es solamente la presencia o ausencia de enfermedad, la salud para la OMS es la sensación de bienestar”.  Es decir, con este proyecto “cualquier cosa que afecte la salud psicológica de la mujer, o su bienestar social o económico, podría ser causal de aborto”.

“Esto abre las puertas para el aborto libre, como en Europa, donde una mujer puede decir que su salud mental está gravemente afectada por el embarazo, y con eso puede abortar”, dijo.

Indicó que la redacción actual permitiría casos como el de “un marido, con su mujer inconsciente en el hospital y sin un papel escrito respecto de sus intenciones de salvar al bebé, considere que es mejor abortar o se vea influido por la opinión de los médicos, y entonces acepte un aborto sin el consentimiento de la mujer”.

Podría darse otra situación en la que “si un padre quiere defender la vida de su hijo, pero la madre no, el padre no tiene voz en la decisión. Todas las decisiones recaen en la mujer y se la deja sola, con toda la responsabilidad, ante la situación de un embarazo vulnerable”.

El caso de las mujeres violadas, por el que el proyecto solicita ampliar el plazo para realizar el aborto, sin fijar plazos ni un protocolo para definir el abuso sexual, se trata de “otra puerta más para el aborto libre”, dijo.

La directora del Proyecto Esperanza señaló que actualmente “cuando llega una mujer con un aborto provocado a medio terminar, los doctores se dan cuenta inmediatamente y, por el estado psicológico de la mujer, muchas veces logran captar que ese niño ha sido producto de una violación. Cuando hay sospecha de delito—según la ley vigente—, inmediatamente el personal médico tiene que avisar a la Fiscalía, que inicia entonces una investigación del caso”.

“Si se confirma que hubo violación, lo que va a hacer la Fiscalía no es perseguir a la mujer que llegó con el aborto, sino que va a averiguar las circunstancias del aborto: Si es que fue obligada a abortar, si es que fue abusada sexualmente, si es que ha sido víctima de violencia, etc.”.

“Por lo tanto, no es que el juez vaya a perseguir a la mujer que llega al centro médico con un aborto, sino que va a perseguir, por un lado, al autor del aborto y, por otro, al violador”, aseguró, descartando la supuesta persecución legal a las mujeres embarazadas producto de una violación que se someten a un aborto.

 

 

 

[1] Toda una contradicción ya que los métodos anticonceptivos, como su nombre lo dice, son todos los actos, dispositivos o medicaciones para impedir la concepción.

[2] Caso Norma L. McCorvey (“Jane Roe”), es el nombre del caso judicial por el cual se admitió en Estados Unidos el aborto por violación en 1973.  No obstante, en 1995 Norma McCorvey reconoció que nunca fue violada y que su gestación fue voluntaria pero que sus abogadas le indujeron a mentir para lograr el aborto en Estados Unidos.

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