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EL CEREBRO FEMENINO

El ser humano es un ser sexuado, son sexuadas todas sus células mas aun el cerebro el cual por excelencia tiene esa misma naturaleza. Y esto no es cultural, es ciencia, es neurología 

Existen diferencias innatas entre los cerebros masculinos y femeninos, y probablemente formas “extremas” de cerebros sexuados. Si el psicólogo británico Simon Baron-Cohen ha sugerido un “cerebro masculino extremo” que está asociado con el desorden autista y un desarrollo extremo de las habilidades sistematizadoras, ¿qué hay de un cerebro femenino extremo relacionado con un desarrollo igualmente extremo de las habilidades empáticas? 

Desde una perspectiva biológica, no tendría mucho sentido que las mentes de hombres y mujeres fueran idénticas. Existen algunas diferencias importantes genéticas, anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres. Dado que existen muchas conexiones cerebro-cuerpo, es realista y razonable esperar que los cerebros masculinos y femeninos podrían funcionar de formas ligeramente diferentes, dando lugar a diferencias sexuales en las habilidades cognitivas, la personalidad, las emociones y el comportamiento.Innumerables estudios en psicología han mostrado que, en promedio, los hombres ejecutan mejor que las mujeres tareas cognitivas espaciales, mientras que las mujeres son mejores que los hombres aprendiendo o usando lenguajes. Además, todos sabemos que las mujeres son generalmente mejores que los hombres adivinando lo que piensan o sienten los demás, o más importante, cuidándolos: los hombres pueden ser bastante insensibles sobre estas cosas. De acuerdo con el psicólogo británico Simon Baron-Cohen, las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos pueden resumirse así: los hombres son mejores “sistematizando”, lo que implica un cuidadoso análisis y categorización de la información en relación a algunos principios, mientras que las mujeres son mejores “empatizando”, lo que implica entender y preocuparse por los sentimientos de los demás. Esto, por supuesto, son generalizaciones sobre la media de la mente masculina y femenina. Hay mucha variación dentro de cada sexo y un substancial solapamiento entre los sexos, por lo que algunos hombres poseen mentes femeninas y algunas mujeres poseen mentes más masculinas. De forma similar, los hombres y las mujeres se diferencian substancialmente, en promedio, en la cantidad de testosterona que poseen en sus cuerpos, pero también existe una gran variación dentro de cada sexo y solapamiento entre los sexos, con algunos hombres que poseen perfiles bajos de testosterona similares a las mujeres, y algunas mujeres que poseen más testosterona que el hombre promedio.

Desde una perspectiva evolucionista, las diferencias psicológicas entre los sexos probablemente son adaptativas. Evolucionaron para resolver diferentes problemas con los que hombres y mujeres se enfrentaron repetidamente durante su historia evolutiva. Pero si la masculinidad mental y la feminidad se distribuyen de forma continua en nuestra especie, ¿qué ocurre con los individuos que se encuentran en los extremos opuestos de esta distribución, aquellos que poseen un cerebro masculino o un cerebro femenino extremo? ¿Es posible que estos individuos no estén tan bien adaptados como los individuos que poseen niveles más moderados de mentalidad masculina o femenina, o acaso una combinación bien equilibrada de los dos?

Parece que, cuando se trata de cerebros, ser un super-macho podría no ser una buena idea. De acuerdo con Baron-Cohen, los Desórdenes de Espectro Autista (siglas en inglés ASD), que son mucho más comunes en machos que en hembras, podrían reflejar la expresión de un cerebro masculino extremo, uno que posee habilidades sistematizadoras extremadamente altas y empáticas extremadamente bajas. Los individuos con ASD a menudo poseen excelentes habilidades para el análisis, la organización y la memoria de información técnica, pero pobres habilidades para la comunicación, la expresión de emociones, y la comprensión de la expresión emocional y comunicativa de los demás. Baron-Cohen ha sugerido que este cerebro masculino extremo podría ser el resultado de la exposición a demasiada testosterona en el primer trimestre del embarazo. Hasta hace poco, no estaba claro cómo sería un cerebro femenino extremo, pero un estudio reciente dirigido en la universidad del estado de Nueva York, en Albany, y publicado en la revista online Evolutionary Psychology (PDF) ha ofrecido algunos indicios sobre él. Los autores de este estudio, Jennifer Bremser y Gordon Gallup Jr., han mostrado que un exceso de preocupación sobre lo que piensan y sienten otras personas está asociado con el miedo a evaluaciones negativas de otros, la evitación de situaciones sociales evaluativas, y la expectativa de que los demás nos evaluarán negativamente.

Bremser y Gallup también mostraron que la asociación entre la empatía y la ansiedad sobre las evaluaciones negativas es más alta en estudiantes femeninos que en masculinos y que, en las mujeres, esta asociación también está acompañada con la aparición de desórdenes alimentarios, que son notoriamente más comunes en mujeres que en hombres. Estos investigadores argumentaron que el miedo intenso a engordar, un rasgo definitorio de los desórdenes alimentarios, podría no ser el miedo mismo a la gordura, sino un miedo que surge de la potencialidad de ser evaluado despectivamente por los demás. En consecuencia, del mismo modo que los Desórdenes de Espectro Autista podrían ser el producto de la combinación de tendencias sistematizadoras extremadamente altas y tendencias empáticas bajas que caracterizan al cerebro masculino extremo, los desórdenes alimentarios podrían ser la manifestación de una alta ansiedad  por la evaluación negativa que se origina a partir de la combinación de características de empatía extremadamente altas y de sistematización bajas en el cerebro femenino extremo. Los individuos con tales cerebros podrían ser hipersensibles a los estímulos sociales y estar muy preocupados por el juicio de los demás, incluyendo el juicio sobre su propio aspecto físico.

Basándose en su caracterización del cerebro femenino extremo, Bremser y Gallup también proponen una novedosa interpretación de la asociación entre vegetarianismo y desórdenes alimentarios. En el pasado, el vegetarianismo entre mujeres con desórdenes alimentarios se interpretaba principalmente como una consecuencia de sus esfuerzos por reducir la ingesta de calorías. B & G en su lugar sugieren que muchas mujeres con desórdenes alimentarios podrían hacerse vegetarianas porque poseen una capacidad extremadamente alta para la empatía y, en consecuencia, fuertes preocupaciones sobre la crueldad y el bienestar animal. En otras palabras, el vegetarianismo es otra manifestación del cerebro femenino extremo. Esta interesante sugerencia, junto con otras novedosas hipótesis y hallazgos presentados en su artículo, deberian proporcionar una ocasión para pensar y disfrutar a cualquiera (hombre o mujer) que posea una mente abierta, un apetito saludable por las nuevas ideas, y ningún desorden alimentario intelectual.

 

 

 

El Cerebro Femenino Extremo por Dario Mastriepieri en Psychology Today

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