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El cerebro tiene sexo. La IDG está equivocada, o no quiere aceptar una realidad

La ideología de género sostiene que NO existen diferencias, ni siquiera biológicas, entre hombres y mujeres.  Por el contrario, sostiene que las diferencias conductuales obedecen a los roles que nos fueron inculcando desde nuestro nacimiento con una intencionalidad de dominación y hegemonía del hombres sobre la mujer.  Comprobaremos, nuevamente, que esto no es cierto.

Existen muchas similitudes entre el cerebro masculino y el cerebro femenino, pero también algunas diferencias que marcan comportamientos prototípicos de ambos sexos. Simplificando, podemos decir que los cerebros femeninos tienen una arquitectura más propicia la empatía y los masculinos tendrían una arquitectura más propicia para encontrar su sitio en una jerarquía.

Con un 11% más de neuronas en los centros de lenguaje del cerebro, nosotras hablamos más que ellos, utilizando alrededor de 20.000 palabras al día, en contraposición a las 7.000 que utiliza un hombre. Además, el cerebro femenino tiene hasta cuatro veces más conexiones entre el hemisferio derecho e izquierdo y madura de dos a cuatro años antes que el masculino.

Esto provoca que las mujeres podamos realizar diversas tareas a la vez, además, de ser mas fuertes en situaciones de crisis. El córtex frontal femenino, nos confiere mayor compostura social y control de los impulsos.

En cambio, en los hombres el miedo sería una emoción más recurrente y la agresión también lo sería como forma de comportamiento. Los hombres son más agresivos que las mujeres por cuestiones sociales y hormonales: se ha comprobado que las hormonas cambian tanto la forma de activación de nuestro cerebro como su estructura.

 

Diferencias entre el cerebro masculino y el femenino

La ciencia ha logrado establecer con mayor certeza las diferencias de género en el momento de pensar, sentir y actuar. De acuerdo con la doctora Louann Brizendine, neuropsiquiatra de la Universidad de California, en San Francisco, y autora de “The male brain” (2010), ambos cerebros tienen sus diferencias, desde el nacimiento y la infancia, hasta la adolescencia y la vida adulta.

Todas las células nerviosas tienen su propio género inscrito en la genética de la que proceden: XX y XY. El cromosoma Y, que define la masculinidad, juega un rol desde los primeros días de la fecundación, preparando el escenario para que después actúen las hormonas. Durante la adolescencia, los varones tienen en su hipotálamo un espacio cerebral dos veces y medio mayor que el de ellas, dedicado a la libido. Esta puede ser una explicación para que los hombres estén más preocupados por el sexo que las mujeres.

Los estrógenos en las niñas (XX) potencian las regiones del cerebro responsables del lenguaje y de la expresión de emociones. Algo, que as u vez, fortalece también la capacidad femenina de sintonizar con facilidad con el ánimo de los demás. Esto hace que al crecer ellas sean mejores negociadoras y conciliadoras.

Aunque hay diferencias biológicas demostradas entre los cerebros masculino y femenino, también hay fuertes pruebas de que pueden acoplarse en ciertas circunstancias. Esto representa tiempos de mejor comunicación, intimidad y sintonía afectiva en la pareja.

 

“El testimonio de las mujeres es ver lo de fuera desde dentro. Si hay una característica que pueda diferenciar el discurso de la mujer, es ese encuadre”

-Carmen Martín Gaite-

 

¿Es tú cerebro masculino o femenino?

Aunque los comportamientos típicos femeninos y masculinos se reproducen en nuestra vida cotidiana, los resultados que ofrecen los estudios son más controvertidos en este sentido ya que es complicado separar la influencia genética de la influencia cultural. De acuerdo con la sabiduría popular y algunos estudios, las niñas tendrían una mayor inteligencia emocional o una mayor inteligencia lingüística y los niños tienen facilidad para la lógica y la mecánica.

Si tu cerebro se caracteriza por la coherencia para analizar, explorar y construir un sistema, hablaríamos de un cerebro prototípicamente masculino. Los hombres tenderían a interesarse más por cómo funcionan las cosas y lo que les llevaría a mostrar más curiosidad por las reglas que rigen el comportamiento de un sistema, con el fin de predecir o mejorar el mismo.

Si en cambio, tú cerebro te permite identificar las emociones y pensamientos de las otras personas para responder a ellos con una emoción adecuada, tú cerebro se corresponde más con el prototipo femenino. Las mujeres estarían predispuestas a entender mejor a las otras personas, a predecir su comportamiento y a conectarse emocionalmente con ellas. Esto las haría más intuitivas con sus propios sentimientos y, en general, mejores comunicadoras de los mismos.

 

“El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”

-Plutarco-

 

 

 

Mismo titulo por Fátima Servián Franco

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