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GENOCIDIO DE NIÑOS DOWN

En Europa ha disminuido considerablemente el indice de nacimientos de niños Down. Pero no por otra razón sino por que son abortados, se ha iniciado una limpieza “racial” un autentico genocidio.  En España, por ejemplo, el indice de abortos de niños Down ha llegado al 90%.  El niño “especial” puede ser igual o mas feliz que un niño “normal”.  No se justifica el aborto.

 

Para muchas personas, la previsión de que un niño con síndrome de Down o con cualquier otra alteración cromosómica haya de tener un retraso mental importante o nunca vaya a disfrutar del placer que producen los logros físicos o intelectuales en el mismo grado que una persona “normal”, no es razón válida para recomendar poner fin a la vida del feto afectado. La justificación del aborto selectivo se basa en un juicio hipotético sobre la vida y el valor de esa vida para el niño en potencia. Son muchos quienes ven la vida humana como un don precioso y rechazan la presunción de su falta de valor como justificación para acabar con ella. En general, la puntuación del coeficiente intelectual (CI) es una medida que carece de significado para medir el potencial humano y que, por consiguiente, la presunción de retraso mental en un niño con una anomalía cromosómica como el síndrome de Down no justifica el aborto.

Se ha argumentado que “es más justo y causa menos sufrimiento al feto el hecho de abortarlo que dejar que sufra dolor y enfermedad”. Este razonamiento debe considerarse como no válido, debido a su paternalismo intrínseco y a sus presunciones falsas sobre el síndrome de Down. Además, el argumento de que es injusto para la sociedad el permitir que nazcan más niños con discapacidades ha de ser acusado como muestra de intolerancia. Asimismo, otros profesionales indican que, dado que el 70 u 80% de los fetos con síndrome de Down sufren aborto espontáneo, ¿por qué no ayudar a la “madre naturaleza” y librarnos de los fetos restantes? Tal idea no toma en consideración la diferencia importante que existe entre un aborto espontáneo y la extracción activa del feto fuera del útero.

Los padres, y las propias personas con síndrome de Down, han expresado su preocupación sobre el hecho de que el diagnóstico prenatal de un trastorno cromosómico como es el síndrome de Down pueda afectar a la actitud general hacia las personas que viven con esta condición. Además, el apoyo público a los programas para eliminar o reducir significativamente la aparición de un determinado proceso puede socavar el apoyo hacia el tratamiento de las personas ya nacidas que lo presentan. Por último, la aceptación pública por parte de la sociedad para disminuir la incidencia de los “nacimientos anormales” está llegando a ejercer una presión involuntaria sobre las mujeres que llevan a término un embarazo de esta índole.

 

 

 

Condensado del artículo ”Consideraciones Éticas” en Fundación Iberoamericana Down21

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