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La ideología de género y la justicia

La ideología de género y la justicia

El tema es amplio pero no complicado.  Amplio por cuanto la Ideología de Género (IDG) ha logrado abarcar casi todos los ámbitos de la existencia humana. Pero a su vez no es complicado ya que careciendo de todo sustento antropológico, sociológico, psicológico y jurídico o siquiera lógico abundan argumentos y fundamentos que tiran por los suelos todos sus postulados. Y es que en la IDG  se sustenta en una cadena y consecución de falsedades: Inexistencia de diferencias naturales entre el hombre y la mujer, que la sexualidad no es natural sino cultural y que por lo tanto esta se constituye en una restricción de la libertad de todo individuo, libertad que igualmente se restringe al no admitirse la variabilidad de las opciones sexuales al libre antojo o interés.  Entre otros tantos argumentos aparentemente insostenibles y por consiguiente inocuos pero que, lamentablemente, están ganando espacio cada vez mayor.

Entonces ¿Puede existir derecho o propiamente dicho derecho positivo sustentado en un fenómeno social el cual se procura regular con parámetros falsos?  O igualmente, ¿Pueden existir normas legales que carecen de toda lógica y sentido común por ser consecuencia de una realidad social ficticia?   

Si entendemos el derecho como el sistema de normas legales que regulan la conducta del hombre teniendo como base la justicia, y justicia como el dar a cada uno lo que le corresponde, la respuesta es no.  No puede existir derecho y tampoco, por supuesto, normas legales sustentadas en falsedades, en mentiras y es que premisas falsas conllevan conclusiones igualmente falsas. Una legislación sustentada en un fenómeno social de premisas ausentes de la realidad conllevará emisión de normas ajenas a esta, si es que no a una ficción, lo cual va contra el sentido básico y elemental de la existencia misma del derecho. Interpretar el derecho es interpretar la realidad social, ninguna norma puede ser ajena a la realidad en la que se procura su aplicación.

Una ilustración. Sería ingenuo, por ser benevolente con el adjetivo, que se emita una norma legal destinada a regular el derecho de todo niño de recibir un regalo de Papa Noel y que, en caso de incumplimiento de esta norma interesada en el bienestar emocional y  psicológico del niño, se multe a las tiendas comerciales que hubieran exhibido un Papa Noel en sus escaparates en las fechas próximas al 25 de diciembre de todos los años. Ridículo.  No obstante similares dispares lo constituyen cualquiera de los fundamentos de la Ideología de Genero.

No obstante, la IDG mas que emisión de normas legales procura instaurar políticas de género, la cuales si bien se ejecutaran mediante normas legales de diverso nivel, procura reestructurar la sociedad en su totalidad, consideran que la naturaleza, o Dios para quienes crean en él, se ha equivocado y que el hombre puede “corregir” tamaños errores cometidos gravemente en desmedro del derecho a la libertad y consiguiente igualdad.  No en vano a la IDG se le ha llamado Neo Marxismo.

El Poder Ejecutivo promoviendo, el Poder Legislativo promulgando y el Poder Judicial sancionando a todos aquellos quienes no acaten las normas de género no viene a ser otra cosa que una política de Estado que ya se ve en diversos países del mundo.

Habiendo avanzado la IDG al nivel como lo ha logrado, por todos los recursos y medios que tiene a su disposición, la única alternativa viable a fin de detenerla es mediante la concientización de la ciudadanía.  Informada sobre lo que es esta ideología, cuáles son sus peligros y que estos afectaran directamente a sus familias y de manera especial a sus hijos. Una sociedad concientizada no puede ser manipulada y por tanto dominada. Lo único que le temen los políticos es la presión social, los movimientos sociales.  Los invitamos a actuar.

“Lo que natura non da, que la IDG no nos imponga.”

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