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LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA. TÚ FAMILIA.

En los últimos años la familia se ha visto gravemente afectada la desidia, el trabajo, el materialismo, consumismo, aparición de otras formas de familia y sustancialmente la falta de esfuerzo para mantener los lazos unidos entre padres, hijos, hermanos, abuelo etc. así como la ausencia de una política pública de promoción de la familia (pese que constitucionalmente el Estado tiene esa obligación) finalmente ha hecho mella a nuestras familias.  Pero siempre hay una oportunidad mas.  Pero primero, tomar conciencia de su importancia y valorarla.

 

De todas las instituciones existentes en la sociedad para asegurar su supervivencia es la familia la más incuestionable. Mucho más allá de la garantía de la reproducción, la familia aporta el primer núcleo de amor, de desarrollo personal, de formación y, por fortuna en la mayoría de los casos, de felicidad. Es el escenario sentimental de la infancia y, muchas veces, el único refugio en la edad adulta. Si falla la familia, todo se desmorona. Se hunden las biografías personales marcadas para siempre por una niñez mal arropada. Y con ella se resiente toda la sociedad porque los traumas individuales acaban siendo colectivos.

¿Pero, cuál es la familia ideal? En torno a la idea de la familia existen opiniones tan diversas que da la impresión de que ya no hay ningún tipo de criterio que identifique y defina lo que es la verdadera familia. Si al cada vez mayor número de matrimonios que se rompen añadimos las uniones de hecho, tanto heterosexuales como homosexuales, a las que con frecuencia se las considera como una forma de convivencia equiparable al matrimonio, podríamos volver a preguntar, ¿en qué familia creer? En mi opinión, la respuesta es muy clara: en la constituida por la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, entendiéndose como tal el acto que sanciona el compromiso recíproco, públicamente expresado y regulado. Es decir, la aceptación plena de la responsabilidad de un cónyuge con respecto al otro y la titularidad de derechos y deberes que trae implícito esta unión.

Esta familia así constituida es la célula base de la sociedad, el fundamento y el paradigma de la convivencia humana. Esta es la familia en la que hay que creer. Pero, ¿quiénes deben creer en ella? Ante todo, los esposos mismos, viviendo cada día sus compromisos, sus afanes y sus esfuerzos. Tienen una responsabilidad particular los políticos y gobernantes, pues deben proteger y fomentar el bien de la verdadera familia con una legislación y protección adecuadas. También los medios de comunicación, las instituciones y fuerzas sociales deben contribuir a la valoración de la familia, protegiendo su auténtico bien. Es cierto que existen familias en crisis, incluso en los jóvenes hay un menosprecio de la familia. Ya no se casan ni por lo civil, ni por la Iglesia, ni por nada que suponga una “atadura”. Se unen en convivencia y se acabó. Lo cual es un problema porque quieren tener los derechos sociales correspondientes a las familias, o como matrimonio, sin aceptar este vínculo porque no desean tener responsabilidades legales.

La gente dice: “Nos juntamos y si no nos entendemos pasado mañana, cada uno por su lado”. Esta forma de unión, como es natural, supone una desestabilización social y un capricho impropio de personas maduras. Pienso que cuando se quiere de verdad a la otra persona y se unen mediante el matrimonio lo que se quiere es que esta unión sea estable y, si es posible, que no termine nunca. Una unión no comprometida está condenada al fracaso.

La familia es la institución social más valorada por los ciudadanos. El papel y la función de la familia son insustituibles para la sociedad actual y para que un país avance en cohesión social y en sus propios valores.  

 

 

 

La importancia de la familia por en José Manuel Clar Fernández en El Dia.es

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