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Ovidio González. Primer caso de Eutanasia en Sudamerica.

Ovidio González. Primer caso de Eutanasia en Sudamerica.

Ovidio González (79) es el primer Sudamericano quien después de sufrir un agresivo cáncer en la boca se convirtió en el primer enfermo terminal al que se aplica la eutanasia en Colombia, donde ya es legal por mandato de la Corte Constitucional. Como consecuencia de este lamentable hecho, analices la admisibilidad de la Eutanasia como un derecho.

Aristóteles afirmó que el suicidio es un acto injusto y no puede ser permitido, no porque vaya en contra del individuo, sino porque va en contra de la comunidad. La vida humana tiene un valor y dignidad en sí misma a causa de que se trata de la vida de una persona. La vida física es constitutiva de la persona y condición para su existencia, es el valor fundamental de la persona y por lo tanto no puede ser valorado con criterios que son menores y relativos y tampoco puede ser declarada a la disposición de otros.

El dolor y el sufrimiento es algo que no interesa, que no conviene, de lo que es mejor no hablar. El hombre de hoy tiene muy poca tolerancia ante el dolor, más bien lo teme. Este temor se debe a poner una excesiva preocupación en el cuerpo, olvidándose del ser espiritual, a poner como meta placeres momentáneos de la vida, y al progreso de la técnica, en que gracias al tratamiento del dolor por analgésicos y por el uso de la anestesia, el hombre de hoy está mucho menos familiarizado con el dolor que sus antecesores y, por tanto, le teme más. Ha llegado a rechazarse tanto el dolor, que se acepta más la muerte que el dolor o el sufrimiento. El proceso contemporáneo de no aceptación del sufrimiento está dando como resultado la aceptación social de la eutanasia. El sufrimiento, sin embargo, da lugar a una experiencia espiritual y se puede encontrar significado a la vida que queda cuando uno se enfrenta a una enfermedad que no tiene curación. La espiritualidad fortifica a la persona que sufre y la capacita para aceptar la condición en que se encuentra. El dar sentido al sufrimiento da sentido a una vida sufriente que tiene poca capacidad para relacionarse.

Aun considerando que la vida pueda llegar a ser irresistible, la cuestión final es que la vida no puede ser tomada y el suicidio no es ético.  Tanto los creyentes como los no creyentes han de estar de acuerdo en que la vida y la muerte no nos pertenecen por completo, nos han sido dadas. No todo es autónomo en el ser humano. No nos damos la vida a nosotros mismos, la hemos recibido de nuestros padres y nos debemos a ellos y a la sociedad a la que pertenecemos. Por lo tanto, no tenemos un dominio absoluto sobre nuestra vida y no podemos tomarla. Este argumento refuerza todos los argumentos críticos en contra de la eutanasia, ya que la calidad de la vida no puede tener mayor valor que la vida misma, la autonomía del enfermo no puede ser absoluta en cuanto se refiere a su vida misma, la verdadera compasión no puede consistir en eliminar al que sufre, el sufrir no puede ser razón suficiente para aceptar el suicidio, el dejar morir está en el contexto de aceptar la muerte como un proceso de la vida misma, y aliviar el dolor y el sufrimiento es ayudar a la vida. Tratar el cuerpo como si fuera un objeto que puede ser destruido viola la dignidad intrínseca de la persona.

Tenemos la responsabilidad y el deber de cuidarnos los unos a los otros hasta el final de nuestra vida.

Debemos distinguir entre poseer algo como la vida y el hecho de poder asumirla. Nuestra vida la hemos recibido, no es un objeto que podamos poseer, más bien somos responsables de lo que hacemos con nuestra vida, somos capaces de tomar opciones y esta posibilidad nos hace ser capaces de asumir nuestra vida. Somos seres personales vivientes pero no poseemos nuestra vida como si fuera un objeto.

 

 

 

 

 

 

 

Condensado de Eutanasia y sus Argumentos, Reflexion Critica, de Eduardo Rodriguez Yunta

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