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¿Por qué es necesario un Ministerio de la Familia? Erika Valdivieso López

¿Por qué es necesario un Ministerio de la Familia? Erika Valdivieso López

Pandillas, violencia en la calles, barras bravas, sicarios menores de edad, embarazos de adolescentes o incluso niñas y por supuesto agresiones como igualmente violencia familiar.  Y qué no decir de nuestros políticos, la corrupción al extremo: Tenemos 3 presidentes procesados y uno pendiente de serlo (PPK) ¿Por qué? La familia está enferma.

El origen de los principios, valores y sustancialmente de socialización se inician y transmiten en la familia.  Un niño no socializado de adulto será un disocial y cada día veremos, intensificado, más de lo que ya tenemos.

Erika Valdivieso, sustenta una propuesta sobre la necesidad, viabilidad y conveniencia del Ministerio de la Familia. Sin un Ministerio de la Familia, seguiremos contando con un conjunto de programas sociales que no llegan a alcanzar todo su potencial porque no tienen un norte integrador

 

De un tiempo a esta parte se viene comentando, cada vez con más fuerza (y esperemos que con mayor convicción) la posibilidad de crear un Ministerio de la Familia en el Perú a partir de la fusión de dos ministerios que quedarían incluidos dentro de su ámbito de acción.

 No han faltado quienes han planteado esto como una mala noticia, señalando por ejemplo que el Ministerio de la Mujer se encontraría en peligro de muerte[1]. Porque se entiende que la creación de este ministerio “implicaría en la práctica haber cedido ante las presiones de los grupos ultraconservadores para invisibilizar nuevamente a la mujer dentro de la familia”[2].

Sin embargo, nosotros somos más optimistas. Consideramos que la creación de un Ministerio de la Familia no solo es necesario, sino que sería el paso más decidido e importante de este  gobierno, en favor de todos los ciudadanos peruanos, y en las siguientes líneas vamos a explicar brevemente por qué.

Todos estamos de acuerdo en que la familia es la institución más importante en la sociedad. Su importancia radica en que es el primer espacio de acogimiento, formación y desarrollo de sus miembros y en consecuencia, del fortalecimiento de la sociedad. Y porque no existe – ni existirá – ninguna institución del Estado, capaz de reemplazarla en funciones e influencia hacia la persona.

 A nivel constitucional, nuestro Estado reconoce la importancia de la institución familiar y  matrimonial (Art. 4° CPP) y asume la obligación de protegerla y promoverla, respectivamente. La razón, es que existe por parte del Estado, un interés racional y legítimo en asegurar la perpetuación de la nación, asegurando que las próximas generaciones se críen en un ambiente familiar estable que incremente la posibilidad de convertirse en miembros productivos e integrados de la sociedad[3]. Como se pregunta el profesor Alvira aludiendo a las principales funciones de la economía, ¿Cómo se hará una buena distribución sin espíritu familiar? ¿Quién ahorrará si no tiene familia? ¿Quién invertirá dinero a partir de una cierta edad? ¿Quién ordenará rectamente el consumo si no hay familia? ¿Y el gasto? ¿Quién trabajará con verdadera motivación toda su vida si no tiene familia?[4]

Aun cuando la importancia de la familia parecería indiscutible, es evidente que a lo largo de los años no ha recibido una atención adecuada del Estado. Las causas son muchas, una de ellas es que las políticas públicas actuales tienden a considerar la familia como una realidad indiferente o neutral desde el punto de vista cultural. De esta manera se puede concretar la protección a los individuos que componen una familia (mujer, niños y adolescentes, adultos mayores), pero se desatiende la familia como hecho social total.

No se ha tenido en cuenta que, para establecer políticas familiares adecuadas, se debe “considerar a la familia como una específica relación social que debe cumplir una triple e ineludible mediación: aquella entre individuo y sociedad, entre naturaleza y cultura, entre privado y público”[5].

 Entonces, lo primero que debe hacer el gobierno es preguntarse si realmente tiene establecidas políticas familiares adecuadas, o si en realidad, solo se ha dedicado a atenciones sectoriales, lo que podría traer efectos negativos dado que son favorecidos los comportamientos individualistas en detrimento de aquellos solidarios, con el resultado de un creciente debilitamiento, conflictividad y fragmentación de las relaciones familiares[6].

Lo segundo es plantear el “Enfoque de Familia”, como eje transversal en las políticas públicas. Este enfoque[7] establece que tanto las políticas públicas y privadas, deben considerar que las estructuras y dinámicas de funcionamiento de la familia son fundamentales para el desarrollo y el bienestar de los individuos y de la sociedad. En otras palabras, se debe entender el papel de la familia en su real dimensión. No solo como medio del que se vale el Estado para atender a sus ciudadanos, ni como el interlocutor entre el Estado y sus miembros; sino como la institución natural más importante de las sociedades democráticas.

En resumen. La familia es importante para la sociedad. El fortalecimiento de la familia implicará el fortalecimiento de la sociedad. ¿Se invisibiliza a la mujer? No, al contrario se le mira desde una óptica correcta, no de manera aislada, sino integrada a la familia. Toda mujer es hija, hermana, madre o esposa. Desde la familia se formarán niñas valientes y niños respetuosos. Desde la familia los padres aprenderán a cuidar y educar a sus hijos, en la solidaridad, el respeto, el patriotismo, el cuidado del ambiente. Desde aquí, los esposos asumirán la responsabilidad de brindar a sus hijos un hogar estable y armonioso, porque de ello depende su felicidad. 

En ese sentido, se requiere un Ministerio de Familia con una perspectiva proactiva. Que se ocupe de la prevención (de la violencia, de la delincuencia, de la inequidad, de la corresponsabilidad). Porque solo con una familia fortalecida y empoderada (consciente de su valor) podremos superar en gran medida, los problemas que nos aquejan como sociedad.

Sin un Ministerio de la Familia, seguiremos contando con un conjunto de programas sociales que no llegan a alcanzar todo su potencial porque no tienen un norte integrador[8]. La familia es ese norte, debemos volver a mirarla.

 

 

Erika Valdivieso López es abogada. Directora del Instituto de Ciencias para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo

 

 

[1] SILVA SANTISTEBAN, Rocío. “El Ministerio de la Mujer en peligro de muerte”, publicado el 25.07.2017, en La República, el http://larepublica.pe/politica/1065688-el-ministerio-de-la-mujer-en-peligro-de-muerte

[2] Idem

[3] Cfr. LAFFERRIERE, Nicolás (s.f.). Los proyectos de Ley de Modificación del Código Civil y Legalización de las Uniones de personas del mismo sexo. En El Matrimonio, un bien jurídico indisponible. Facultad de Derecho UCA. Obtenido en:

http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo13/files/El_matrimonio un_bien_jur-dico_indisponible.pdf, Acceso 05.06.2017

[4] Citado por DE LA FUENTE, Rosario, “A propósito del género que no genera”, Artículo publicado en Opinión.Pe, Acceso 05.06.2017, En: http://www.posicion.pe/2017/03/a-proposito-del-genero-que-no-genera/

[5] DONATI, Pierpaolo, La política de la familia. Por un welfare relacional y subsidiario, Colección Amor humano. Centro UC de la Familia, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiafo, 2014, p. 24

[6] Idem

[7] Hemos extraído el Enfoque de Familia, del proyecto del Plan Regional de Apoyo a la Familia 2017-2021, del Gobierno Regional de Lambayeque.

[8] VALDIVIESO LÓPEZ, Erika, Familia y democracia: El debate en torno a las políticas familiares en las elecciones presidenciales peruanas, a la luz del Sínodo de la Familia 2015, Conferencia presentada en las Jornadas Internacionales de Familia, Medellín, Mayo, 2016.

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